El incremento en el valor de los combustibles y la escasez de insumos agrícolas generan preocupación en el sector. El reciente reporte sobre el precio del tomate, que podría alcanzar los $5.000 por kilo, evidencia la fragilidad de la cadena de suministro ante la crisis energética y los conflictos internacionales.
La seguridad alimentaria y el presupuesto familiar enfrentan un nuevo desafío este trimestre. Según diversos gremios de productores, la agricultura chilena atraviesa una «presión de costos» sin precedentes, donde el precio final que paga el consumidor no solo depende de la cosecha, sino de variables externas y logísticas que hoy presentan una alta volatilidad.
El peso del transporte y la energía
El factor principal de esta presión es el valor de la energía. Con el barril de crudo superando la barrera de los US$115, el traslado de hortalizas desde las zonas de producción —especialmente desde el norte del país en esta temporada— hacia los centros de consumo masivo se ha encarecido drásticamente. Según la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), el flete es actualmente uno de los componentes más incidentes en el valor final de los productos perecederos.
El caso crítico del tomate: una «tormenta perfecta»
El fenómeno responde a lo que los expertos califican como una «tormenta perfecta». Por un lado, los conflictos geopolíticos internacionales han disparado el costo de los fertilizantes; por otro, la logística nacional carece de amortiguadores de precio efectivos ante el alza de los combustibles.
El eslabón más vulnerable sigue siendo el productor. De acuerdo con un reportaje de Meganoticias, mientras el valor del tomate proyectado por los gremios podría escalar hasta los $5.000 en ferias y supermercados, el agricultor recibe apenas 82 pesos por kilo en el campo. Esta brecha evidencia una distorsión en la cadena de distribución que termina siendo financiada directamente por el bolsillo del consumidor final.
Apoyo estatal y mirada experta
Desde el Ministerio de Agricultura, el subsecretario de la cartera Francesco Venezian informó sobre la entrega de $13.000 millones destinados a la pequeña agricultura para mitigar el costo de semillas e insumos. No obstante, analistas del sector advierten que mientras la incertidumbre internacional continúe afectando el comercio global, la estabilidad de precios será difícil de alcanzar en el corto plazo.
Ante este panorama, la recomendación de los especialistas es clara: buscar alternativas estacionales y preferir canales de venta directa, como mercados mayoristas y ferias libres, donde la estructura de costos suele ser más flexible que en las grandes cadenas de distribución.
Por Tierramarillano Chile








