Reunión de Política Monetaria (RPM): Un tono más restrictivo en la discusión monetaria

La minuta de la última Reunión de Política Monetaria  confirma que la estrategia central sigue siendo de cautela, en coherencia con el IPoM de marzo. Sin embargo, el documento deja una señal más restrictiva que el comunicado: algunos consejeros señalaron que, dado el deterioro del escenario externo y sus efectos sobre las materias primas, cabía considerar un alza de 25 pb, aunque la información disponible aún no era suficiente para modificar la estrategia vigente.

El foco de preocupación sigue estando en el shock externo asociado a la guerra en Medio Oriente. El documento enfatiza que el conflicto ha tenido efectos más adversos que los incorporados en el escenario central del IPoM, especialmente por el mayor precio del petróleo, el alza del cobre hacia niveles cercanos a USD 6 la libra y mayores precios en los futuros de alimentos e insumos del agro. Aunque los mercados financieros globales han mostrado resiliencia, se discutió que podría acercarse el punto en que, de mantenerse el conflicto, el impacto sobre la economía mundial aumentaría significativamente. Lo anterior podría derivar en un shock simultáneo de mayor inflación y menor actividad global, con riesgos de deterioro de oferta energética, aumentos de costos de transporte y una eventual corrección abrupta de las condiciones financieras.

En el plano interno, la minuta no agrega información adicional al comunicado, donde no se observa evidencia suficiente para evaluar el efecto del shock sobre la actividad. El dinamismo del primer trimestre habría sido menor a lo previsto en el IPoM, pero explicado en buena medida por factores de oferta ligados a recursos naturales. Desde la demanda, el consumo se mantiene acorde con lo esperado, mientras que la inversión muestra una desaceleración mayor a la anticipada, aunque la perspectiva hacia delante habría mejorado. En el mercado laboral, la creación de empleo sigue acotada y los servicios han perdido velocidad, apuntando a que no se observan presiones de demanda. A lo anterior se suma que, los últimos anuncios del Gobierno podrían llevar a un ajuste fiscal menor que el considerado en el IPoM de marzo.

En inflación, el mensaje es de cautela. Si bien la sorpresa en el IPC de marzo se dio por el componente volátil, las perspectivas de corto plazo habían aumentado, por lo que se destaca la atención que prestarán a factores que pudieran dar mayor transmisión o persistencia inflacionaria.

Con todo, en nuestra visión, si se producen nuevas sorpresas inflacionarias al alza, mayores traspasos hacia los precios subyacentes o un incremento en las expectativas a dos años, aumentaría la probabilidad de un incremento de 25 pb.

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