El lema del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos 2026, “De la carga a las soluciones: alimentos inocuos en todas partes”, plantea un cambio de mirada necesario. Durante años hemos acumulado evidencia sobre el impacto que tienen las enfermedades transmitidas por alimentos en la salud de las personas, los sistemas sanitarios y la economía. Hoy, el desafío es transformar ese conocimiento en acciones concretas y sostenibles.
La inocuidad alimentaria no debe entenderse como una exigencia regulatoria o una carga para productores y empresas, sino como una inversión estratégica que protege a la población, fortalece la confianza de los consumidores y mejora la competitividad de los sistemas alimentarios. Cada medida preventiva implementada en la producción, elaboración, transporte o comercialización de alimentos contribuye a reducir riesgos y evitar consecuencias que pueden afectar a miles de personas.
En un contexto marcado por cadenas de suministro cada vez más complejas, el cambio climático y la aparición de nuevos riesgos biológicos y químicos, avanzar hacia soluciones requiere fortalecer la cultura de inocuidad, promover la capacitación continua, incorporar innovación y reforzar la colaboración entre sector público, privado, academia y ciudadanía.
Garantizar alimentos inocuos en todas partes es una responsabilidad compartida. Más que reaccionar frente a los problemas, debemos construir sistemas alimentarios capaces de prevenirlos. Solo así podremos avanzar desde la carga que representan las enfermedades transmitidas por alimentos hacia soluciones efectivas que resguarden la salud y el bienestar de toda la población.
Bautista Espinoza
Académico de Vinculación con el Medio
Carrera de Nutrición y Dietética
Universidad San Sebastián








