- El proceso contempla el catastro de alrededor de 2286 predios agrícolas y busca fortalecer la toma de decisiones frente a los desafíos hídricos y productivos del sector.
Un nuevo Catastro Frutícola que se extenderá hasta el mes de octubre y que permitirá conocer la capacidad y diversidad productiva de la región de Coquimbo se inició en esta zona del país. El director ejecutivo de CIREN, Álvaro Eyzaguirre, visitó la región para dar inicio oficial a este proceso, considerado una herramienta fundamental para conocer la evolución de la fruticultura frente a los desafíos derivados del cambio climático, la escasez hídrica y las transformaciones productivas del sector.
El Catastro Frutícola es una iniciativa realizada por el Centro de Información de Recursos Naturales, CIREN con apoyo de ODEPA. Durante los próximos meses, un equipo de seis encuestadores especializados recorrerá quince comunas de la región para levantar información directamente en terreno sobre la superficie cultivada, especies frutales, variedades, infraestructura productiva y otros antecedentes relevantes para el sector.
Lo que se revisará en este nuevo catastro es cómo han cambiado las condiciones de la superficie plantada de especies, sus variedades, así como evaluar la infraestructura industrial instalada. La importancia de esta actualización cobra especial relevancia al considerar los resultados del último catastro realizado en 2024, que evidenció una disminución de 17,3% en la superficie frutícola regional respecto de la medición anterior (2021). Esta reducción reflejó el impacto que la crisis hídrica y el cambio climático han tenido sobre uno de los principales motores productivos de la región.
La información obtenida constituirá una herramienta estratégica para la planificación territorial, el diseño de políticas públicas y la orientación de inversiones tanto públicas como privadas.
Al respecto, el director ejecutivo de CIREN, Álvaro Eyzaguirre, destacó que el catastro “permite ver la dinámica en la superficie del cambio varietal, capacidad infraestructura instalada; en resumen, un panorama completo de la situación regional. Esto nos sirve para ayudar a los agricultores y para el Estado también es muy importante para tomar nuevas decisiones en políticas públicas”.
Agregó que, “la información es una herramienta clave para la toma de decisiones. Conocer cómo está cambiando la fruticultura regional permite focalizar los esfuerzos de adaptación al cambio climático y apoyar a productores y autoridades en la construcción de una agricultura más sostenible”.
Entre los principales resultados del catastro anterior destacó una superficie frutícola regional de 22.441,8 hectáreas. Las especies con mayor presencia fueron el mandarino, con 5.239,81 hectáreas; la vid de mesa, con 5.152,70 hectáreas; el olivo, con 3.187,39 hectáreas; y el palto, con 3.015,73 hectáreas.
Daniela Acuña, directora (s) de Odepa señaló que, «trabajamos estrechamente con CIREN para identificar las necesidades de información del sector. La fruticultura es una actividad dinámica, que evoluciona constantemente, por lo que es fundamental incorporar y registrar los cambios que traen consigo las nuevas tecnologías y las transformaciones productivas. Este trabajo nos permite contar con información actualizada y de calidad para que el sector público haga mejores políticas públicas y el sector privado tome decisiones más acertadas.
Por su parte, el seremi de la región de Coquimbo, Vicente Cortés, señaló que este catastro “ayudará a caracterizar la superficie frutícola nacional, identificando especies, variedades, sistemas productivos e infraestructura asociada. La información generada constituye un insumo fundamental para productores, organismos públicos, investigadores y tomadores de decisiones vinculados al sector agrícola en la región”.
La disminución observada en la superficie cultivada constituye una señal concreta de los efectos que la escasez hídrica está generando sobre la agricultura regional. Frente a este escenario, disponer de información territorial actualizada resulta fundamental para orientar estrategias de desarrollo, focalizar programas de apoyo y fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos.








