Por Cristián Martínez, fundador de Crece Inmobiliario, Ingeniero Comercial, Magister en Administración de Empresas de IEDE y Master de Administración de Empresas en la Universidad de LLeida.
La reciente tragedia en Venezuela producto del fuerte terremoto que sacudió al país vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que muchos inversionistas prefieren postergar: ¿qué tan preparado está mi patrimonio inmobiliario frente a un desastre natural, especialmente cuando esa propiedad está fuera de las fronteras que conozco y controlo?
Muchas veces la tentación de comprar en el extranjero es comprensible, debido a lo atractivo de los precios, pero este sería el primer error de una consecución que pueden derivar en eventos desafortunados.
Invertir en bienes raíces fuera de Chile exige una mirada mucho más amplia que la simple comparación de metros cuadrados y valores por unidad. Antes de firmar cualquier compra, res importante revisar si la propiedad está correctamente inscrita, si el título es válido, si existen gravámenes ocultos y si hay restricciones específicas para extranjeros. En numerosos países existen condiciones especiales que pueden complicar tanto la operación como la posterior defensa del derecho de propiedad ante cualquier conflicto. Detalle que muchas veces se pasa por alto en la euforia de una oportunidad conveniente a nivel de precios.
El terremoto venezolano ilustra con crudeza otro eje que no puede quedar fuera del análisis: la constructibilidad y los seguros. No basta con que una propiedad sea atractiva o esté bien ubicada; importa mucho si la construcción cumple con normas adecuadas para resistir fenómenos naturales como sismos, huracanes o tormentas. Un edificio hermoso, pero mal calculado estructuralmente no es más que una promesa vacía.
A lo anterior se suma la necesidad de verificar la existencia de seguros robustos, idealmente con cobertura contra pérdida total y daños a terceros, de manera que un desastre natural no termine arrasando con el patrimonio construido durante años de esfuerzo.
Tampoco puede ignorarse el riesgo país y el riesgo cambiario, dos variables que en contextos como el venezolano se vuelven determinantes. Cuando la seguridad jurídica es débil, la salida de capitales se dificulta y la moneda local puede perder valor de forma abrupta, incluso una compra objetivamente buena puede transformarse en una inversión imposible de recuperar. El activo puede seguir existiendo físicamente, pero su valor real, medido en la capacidad de transformarlo nuevamente en dinero disponible, puede evaporarse.
La lección es que el retorno exigido tiene que ser proporcional al riesgo asumido. Si en Chile resulta razonable aspirar a una rentabilidad de entre 5% y 6%, en mercados con alto riesgo político, social, legal y cambiario, esa exigencia debería ser sustancialmente mayor, incluso el doble o más. No se trata de un capricho ni de una exageración conservadora, sino de una ecuación básica de gestión de riesgo: quien asume mayor incertidumbre debe ser compensado con mayor retorno potencial, o simplemente no debería asumirlo.
Los desastres naturales no avisan, pero la falta de preparación jurídica, estructural y financiera sí es evitable para quienes piensan en invertir en otras latitudes.
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Sobre Crece Inmobiliario:
Crece Inmobiliario es una empresa que busca entregar soluciones integrales en el área Inversiones Inmobiliarias. Tienen a disposición todas las herramientas necesarias para asesorarte y acompañarte en todo el proceso de Inversión en Chile o en EE.UU. con una solución integral de 360 grados.








