Exoesqueletos en Chile: cómo la tecnología que en el pasado parecía de ciencia ficción, se ha convertido en un elemento de seguridad del presente

  • Diversos estudios internacionales reportan reducciones de hasta un 44% en fatiga muscular y disminuciones relevantes en los riesgos de lesiones.
  • La tecnología permite asegurar las capacidades de las personas sin reemplazarlas.
  • La tendencia también está alineada con las nuevas prioridades corporativas en materia de criterios  “ESG” en el cuidado de las personas.

Durante años fueron protagonistas de películas futuristas y proyectos experimentales de laboratorio. Hoy, los exoesqueletos industriales se están abriendo paso en operaciones reales de minería, logística, manufactura y salmonicultura, entre otros sectores, impulsando una transformación que podría redefinir los estándares de seguridad laboral durante la próxima década.

«La historia de la innovación muestra que las tecnologías más disruptivas suelen atravesar un período de incredulidad antes de ser masivas. Los exoesqueletos están dejando atrás la incredulidad. Hoy existe evidencia suficiente para demostrar que aportan valor tangible, tanto para los trabajadores como para las empresas», afirma Renato Sepúlveda, gerente general de Andes Levers.

El avance de estas soluciones responde a un desafío concreto. Los trastornos musculoesqueléticos continúan siendo una de las principales causas de ausentismo y deterioro de la salud laboral a nivel mundial así como de pérdida de eficiencia de las empresas. Además de afectar la calidad de vida de los trabajadores, generan costos asociados a licencias médicas, rotación de personal, menor productividad/continuidad operacional y pérdida de conocimiento operativo por rotación.

Sin ir más lejos, en Chile hay aprox. un 17% de las licencias médicas que se deben a este tipo de complicaciones, según la Superintendencia de  Seguridad Social

Frente a este escenario, los exoesqueletos funcionan como una extensión ergonómica del cuerpo humano, reduciendo esfuerzos físicos repetitivos y disminuyendo la fatiga muscular acumulada durante la jornada laboral.

Diversos estudios internacionales reportan reducciones de hasta un 44% en fatiga muscular y disminuciones relevantes en el riesgo de lesiones asociadas a tareas físicas de alta exigencia.

«Uno de los aspectos más interesantes es que esta tecnología permite mantener mejor las capacidades de las personas sin reemplazarlas. Facilita que trabajadores con experiencia puedan extender su vida laboral activa y abre oportunidades para perfiles que históricamente enfrentan mayores barreras físicas para ingresar a determinadas funciones», explica Sepúlveda.

La tendencia también está alineada con las nuevas prioridades corporativas en materia ESG. Mientras la electromovilidad por ejemplo contribuye a los objetivos ambientales, los exoesqueletos y otras tecnologías de seguridad vestible, fortalecen la dimensión social de la sostenibilidad (la “S”), ayudando a construir entornos laborales más seguros y resilientes.

«Durante mucho tiempo las empresas vieron la seguridad como un costo. Hoy entendemos que proteger mejor a las personas también mejora el desempeño del negocio. En ese contexto, los exoesqueletos tienen el potencial de convertirse en uno de los elementos de seguridad más relevantes de las próximas décadas», concluye el experto de Andes Levers.

Lo que alguna vez perteneció al terreno de la ciencia ficción comienza a transformarse en una herramienta cotidiana. Y al igual que ocurrió con otras grandes innovaciones tecnológicas, su masificación estará dada menos por la novedad y más por su capacidad para resolver problemas reales de las personas y las organizaciones.

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