La próxima ventaja competitiva de la minería no está bajo tierra

Por Carolina Pérez Echeverría , CEO de Foresight Consulting

Cuando hablamos de inteligencia artificial en minería, solemos imaginar camiones autónomos, mantenimiento predictivo o algoritmos capaces de detectar fallas antes de que ocurran. Sin embargo, el verdadero desafío comienza mucho antes de que cualquiera de esas tecnologías entre en funcionamiento.

Según cifras entregadas por Cochilco en el 2024,  Chile produce cerca del 24% del cobre del mundo y la minería representa más de la mitad de las exportaciones del país. En una industria de ese tamaño, cualquier avance tecnológico tiene un impacto que trasciende a las empresas y alcanza directamente la competitividad nacional. Por eso, la conversación sobre inteligencia artificial en minería ya no debería centrarse únicamente en qué aplicaciones incorporar, sino en si estamos construyendo las capacidades necesarias para sostener esa transformación.

Cada decisión que toma un sistema de IA depende de una infraestructura que muchas veces permanece invisible. Detrás del análisis de datos en tiempo real, de una operación remota o de un modelo predictivo existen centros de datos, redes de comunicación, capacidad de procesamiento, sistemas de respaldo energético y plataformas capaces de operar de manera continua incluso en condiciones extremas.

En una faena minera ubicada a miles de metros de altura, una interrupción tecnológica no representa sólo un problema informático. Puede afectar la continuidad operacional, la seguridad de las personas y la productividad de toda una operación.

Durante años entendimos la transformación digital como la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas  , pero hoy esa visión resulta insuficiente, ya que la inteligencia artificial está obligando a replantear la infraestructura completa sobre la que funcionan las organizaciones.

Este cambio también modifica la conversación dentro de las empresas, porque ya no basta con que las áreas tecnológicas lideren la adopción de nuevas soluciones, sino que la estrategia debe ser liderada por el CEO y Directorio, he integrar infraestructura, ciberseguridad, gestión de datos, desarrollo de talento y continuidad operacional como parte de una misma visión. Básicamente, la inteligencia artificial ya no es sólo software, sino que es una infraestructura crítica y eso adquiere una relevancia especial para Chile.

La minería ha construido históricamente una ventaja competitiva basada en recursos naturales, experiencia operacional y capacidad técnica, pero la próxima ventaja competitiva dependerá también de la infraestructura digital que logremos desarrollar. Ahora, no se trata únicamente de tener mejores algoritmos o modelos, sino que de garantizar energía confiable, conectividad resiliente, procesamiento de datos en tiempo real y sistemas preparados para responder sin interrupciones. La calidad de esa infraestructura será tan importante como la calidad de los propios modelos de inteligencia artificial.

Por otro lado, la industria enfrenta otro desafío igual de relevante al tener que desarrollar las capacidades humanas para liderar esta transformación. La automatización no elimina la necesidad de personas; cambia el tipo de habilidades que serán necesarias. Pensamiento estratégico y crítico, análisis de datos, criterio para la toma de decisiones y liderazgo de equipos donde conviven personas y sistemas inteligentes serán competencias cada vez más valiosas.

La minería siempre ha sido una industria capaz de adaptarse a grandes cambios tecnológicos y hoy enfrenta, quizás, el más profundo de las últimas décadas. Es necesario ver si estamos construyendo la infraestructura (ya sea tecnológica, organizacional y humana) que permita que esa transformación sea segura, sostenible y capaz de mantener a Chile entre los líderes de la minería mundial.

Síguenos en facebook

Comparte

Facebook
Twitter
WhatsApp
error: Contenido protegido!!!
A %d blogueros les gusta esto: