“MI COPIAPÓ QUERIDO”, PARECE QUE NO ES TAL…

Los copiapinos y copiapinas tienen claro que la defensa y promoción de la historia local fue y sigue siendo el “caballito de batalla” del actual alcalde de Copiapó, tanto en sus campañas electorales como al frente del municipio; sin embargo, desde un tiempo a esta parte, sus aparentes buenas intenciones y compromiso con esta materia han quedado de manifiesto que, definitivamente, no son más que palabras de buena crianza. Pruebas al canto sobran, por mucho que se le eche culpa al empedrado, en este caso, al Consejo de Monumentos Nacionales, organismo que -según dicen en el municipio- ha venido actuando como el perro del hortelano.

No obstante, por mucho que así sea, ningún organismo superior podrá permanecer indiferente a la petición de una máxima autoridad comunal, cuando éste insiste, una y otra vez, en la reparación o recuperación de un determinado objeto patrimonial. Lamentablemente, en el caso de Copiapó esto no ha existido, y ahí seguimos con la locomotora Norris Brother destruida y no hemos escuchado la voz del defensor patrimonial. Tampoco ha habido avances en la recuperación de los monumentos de la Plaza “Arturo Prat”, ni siquiera en la recuperación de la hacienda que perteneció a su propio líder, Pedro León Gallo, que hoy muestra una lastimera condición y su destrucción es prácticamente total.

Las recientes lluvias caídas en la capital atacameña dejaron sus lógicas consecuencias en calles y viviendas, pero, existe un inmueble patrimonial que sufrió en silencio, ante la indiferencia ciudadana, ya que se anegó completamente en su interior, sin que previamente se tomaran los debidos resguardos, quedando de manifiesto un notable abandono de deberes en la materia.

La fotografía que acompaña esta crónica muestra cómo el techo del edificio conocido como “Casa de la Cultura”, ubicado frente a la Plaza de Armas, presenta notarias roturas por donde ingresó el agua sin inclemencia alguna, afectando las ya deterioradas dependencias interiores de esta casa que alguna vez, hasta 1994, funcionó como la Municipalidad de Copiapó y fue declarada monumento patrimonial.

Como dice un conocido refrán, “Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma es quien debe ir a la montaña”, en este caso, ser verdaderamente proactivo en la defensa del patrimonio histórico cultural y no esperar ni ampararse en excusas que sólo agravan la falta, a la hora de hablar verdaderamente de la defensa patrimonial de Copiapó. “Mi Copiapó querido”, como dice el edil, parece que no lo fuera tanto… lamentablemente.

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