A través del seminario “Mi voz, mis derechos: juntos construimos espacios seguros”, el Servicio reunió a estudiantes, profesionales de la educación y representantes de instituciones vinculadas a la protección de la niñez, quienes entregaron herramientas para reconocer situaciones de riesgo, pedir ayuda y conocer las vías de denuncia y acceso a la justicia.
Con el propósito de promover el autocuidado, la prevención y la denuncia frente a situaciones de vulneración de derechos, el Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, Dirección Regional de Atacama, realizó el seminario “Mi voz, mis derechos: juntos construimos espacios seguros”, dirigido a adolescentes y desarrollado en el auditorio del Liceo Federico Varela de Chañaral.
“La protección de niños, niñas y adolescentes es una responsabilidad que nos involucra a todos. Como Servicio, tenemos el compromiso permanente de resguardar sus derechos y contribuir activamente a la prevención y erradicación de la explotación sexual infantil. Para avanzar en esta tarea, necesitamos instituciones coordinadas, comunidades educativas comprometidas y una sociedad que escuche, proteja y actúe frente a cualquier situación que ponga en riesgo su bienestar. Es fundamental que las y los adolescentes conozcan sus derechos, sepan cómo pedir ayuda y tengan la certeza de que existen personas e instituciones dispuestas a acompañarlos”, destacó la directora (s) regional del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia de Atacama, Katherine Godoy Palacios.
Bajo esta premisa y en el marco de un nuevo Circuito de Protección, jornadas que entregan apoyo técnico especializado a los profesionales de la red, se desarrolló en el auditorio del Liceo Federico Varela de Chañaral el seminario “Mi voz, mis derechos: juntos construimos espacios seguros”, una instancia orientada a la prevención de la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes, que buscó acercar información clara y herramientas concretas a estudiantes para reconocer situaciones de riesgo, ejercer sus derechos y saber cómo actuar ante una posible vulneración.
La actividad convocó a alumnos del Liceo Federico Varela, la Escuela Diego Portales Palazuelos y la Escuela Ignacio Domeyko, junto con representantes del Programa de Protección Especializada en Maltrato y Abuso Sexual Infantil (PRM) Shefa y de la Oficina Local de la Niñez (OLN) de Chañaral.
A través de exposiciones de la Fiscalía Regional y la Unidad Regional de Atención a Víctimas y Testigos (URAVIT), la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) y el Programa Mi Abogado, los participantes conocieron las distintas vías para realizar denuncias, los procedimientos que se activan ante estos hechos, las medidas de protección disponibles y el acompañamiento profesional que pueden recibir durante un proceso judicial.
Las presentaciones pusieron especial énfasis en la importancia del autocuidado, la prevención y la denuncia oportuna, explicando a los adolescentes qué hacer, dónde acudir y cómo solicitar ayuda cuando enfrentan situaciones que les generan temor, inseguridad o afectan sus derechos. El objetivo fue entregarles herramientas para que puedan reconocer señales de alerta y comprender que no están solos: existen instituciones preparadas para escuchar, orientar y actuar.
Por su parte, la autoridad regional, la Seremi de Desarrollo Social y Familia Jéssica Gómez Poblete, precisó que “Si están viviendo o viendo una situación que les da miedo o que vulnera derechos, por favor, hablen, pidan ayuda y acérquense a alguien en quien confíen. No están solos, también hay personas e instituciones dispuestas a escucharlos y acompañarlos. Como Gobierno, queremos protegerlos mejor, pero sobre todo prevenir que estas situaciones ocurran. Para eso, necesitamos que sepan que pueden alzar la voz, que merecen ser escuchados y que pedir ayuda siempre será un primer paso para estar más seguros”.
Información que abre caminos para pedir ayuda
La psicóloga Karen Astorga, de la Escuela Diego Portales Palazuelos, valoró la pertinencia de la actividad y la posibilidad de que los estudiantes conozcan alternativas para comunicar situaciones difíciles y acceder a protección.
“Muchas veces los adolescentes no encuentran instancias para decir lo que les está pasando. Esta jornada les abre un mundo de posibilidades para hablar con otra persona cuando lo están pasando mal o encontrar a un adulto de confianza. También conocieron otras formas de buscar ayuda, que no necesariamente tienen que ser a través de un familiar o alguien de la escuela, sino que ellos mismos pueden acudir directamente a solicitar apoyo”, señaló.
Por su parte, René Inostroza Cruz, director (s) del Liceo Federico Varela, destacó el aporte de estas iniciativas para las comunidades educativas y el abordaje de situaciones de vulneración de derechos.
“La actividad ha sido muy positiva, tanto para los estudiantes que vinieron de diferentes escuelas como para nosotros como liceo. Estas instancias son un apoyo porque nos entregan estrategias para abordar situaciones de vulneración. Ojalá haya más actividades como esta, porque nos ayudan a enfrentar la tarea de la protección con más apoyo”, expresó.
En tanto, Gloria Echeverría, abogada del Programa Mi Abogado y expositora del seminario, relevó la importancia de que los adolescentes conozcan sus derechos y las herramientas disponibles para acceder a la justicia, especialmente frente a delitos sexuales.
“Es fundamental que conozcan las distintas vías de acceso a la justicia, las formas de denunciar y el acompañamiento que entrega el Programa Mi Abogado durante el proceso judicial. También es muy importante la participación de otros profesionales y docentes de los establecimientos educacionales”, indicó.
El seminario reafirmó que la prevención de la explotación sexual y la protección de la niñez requieren información, escucha activa y una respuesta coordinada entre las instituciones y la sociedad. Generar espacios donde niños, niñas y adolescentes puedan expresar sus inquietudes, reconocer sus derechos y conocer los canales de ayuda constituye un paso fundamental para avanzar hacia entornos más seguros y libres de violencia.







