Aspectos simbólicos del espacio urbano: Parque Kaukari

  La ciudad es un referente que genera en las personas identidad, apego, apropiación espacial, sentimientos de pertenencía, etc. Todo esto favorece las relaciones sociales e incluso puede potenciar la asociatividad y los lazos comunitarios. Distintos estudios dentro de la psicología ambiental dan cuenta de aquello. Copiapó se encuentra en un interesante proceso de resignificación de sus espacios públicos prototípicos, es decir, aquellos espacios representativos en los cuales se funda su identidad, tales como el río en su cauce por la ciudad, entre otros. La escasez hídrica ha llevado a la transformación de la ciudad, deteriorándose zonas estratégicas definidas por los ciudadanos como pulmones verdes y espacios de recreación y esparcimiento, entre ellas el pueblo San Fernando, el parque El Pretil, la ribera del río. Así, la identidad en estas últimas décadas se ha construido en torno a la pérdida de espacio público urbano y su consecuente disminución de calidad de vida. La gente en sus relatos refiere que en el pasado se paseaba por las orillas del río, ocupándose como un lugar de esparcimiento familiar, incluso de pesca. El agua superficial del río Copiapó es y ha sido un “actante” para los ciudadanos, una “voz del pasado”, pero también un objeto simbólico del presente en la narraciones de buena parte de la población, y ahora más que nunca también en sus acciones. El parque Kaukari, más allá de sus problemáticas inundaciones debido a las crecidas del río, se plantea como una estrategia de recuperación de la zona ribereña, favoreciendo a nuestro parecer la percepción de aquel río ausente. Es interesante ver cómo se usa nuevamente el espacio, se vuelve a mirar y a disfrutar, resignificándolo en base a su propia naturaleza y las relaciones que se establecen en él. De ahí la importancia de transformarlo en un lugar de encuentro social, limpio y seguro. Se aplauden iniciativas sociales como “Tambores de Invierno”, ferias y festivales en esas laderas que por años estuvieron pérdidas entre basura y socavones. Esta mezcla entre intervención pública y social nos permite reconstruir una identidad no solo centrada en la pérdida de un río, sino, de un cauce que se está recuperando para su uso. Sin embargo, para “recuperar” efectivamente nuestro río falta mucho trabajo que hacer en distintos ámbitos, desde contar con una normativa hídrica que reguarde derechos humanos y ambientales esenciales, hasta las infraestructuras necesarias para su disfrute y utilidad social, así como también una mirada de largo plazo que abarque las nuevas generaciones. Dra. Sara Arenas Marín. Directora Escuela de Psicología, Santo Tomas, Sede Copiapó. Psicóloga, Magister en Psicología Social por la Universidad Autónoma de Barcelona, Doctora en Intervención Psicosocial por la Universidad de Barcelona.

Comparte

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter

Deja un comentario