“LA NUEVA MAYORÍA SIN LA DEMOCRACIA CRISTIANA NO EXISTE” 

 
Rene Funes Montaner (Ex-Presidente y Concejal D.C. Copiapó)
El sábado 29 de abril se realizó la que quizás haya sido la Junta Nacional más trascendente en la historia de la Democracia Cristiana desde 1990. Tras una extensa jornada de debate en el Círculo Español de Santiago, la Democracia Cristiana decidió llevar a su abanderada presidencial, Carolina Goic, a la primera vuelta presidencial del 19 de noviembre.

El haber desechado las primarias de la Nueva Mayoría para llegar a una candidatura única para las elecciones de noviembre, ha generado una serie de críticas de los Presidentes del P.S y P.R. especialmente; quienes dicen no compartir nuestra determinación ya que “dos candidaturas presidenciales generan dispersión, inviabilizan el acuerdo parlamentario y dificultan el consenso programático, cuando por su propia naturaleza la competencia electoral genera una tendencia hacia la diferenciación”, olvidando y no reconociendo que esta decisión fue tomada por dos tercios de la Junta (381 votos respaldaron a la postura de Goic y 221 la de las primarias), en votación libre, informada y secreta, después de un intenso debate entre los camaradas que apoyaban primarias y los que optábamos por primera vuelta.

El acordar ir directos a primera vuelta, significará después de décadas, recuperar y fortalecer nuestra identidad partidaria de la DC – hemos perdido cientos de miles de votos sistemáticamente desde 1990-y hoy, nuestro partido tiene el enorme desafío de ofrecer, a sus militantes y luego al país entero, una visión de presente y futuro claro y sin espacio a vacilaciones, impregnados de nuestros valores y principios. Tenemos la gran oportunidad de señalar con voz fuerte y nítida nuestra postura frente a temas, que hoy la ciudadanía considera claves para su progreso y bienestar, y nuestra decisión de llevar candidato propio, será decisivo para que muchas personas del centro político vuelvan a sentirse interpretadas por la DC.

Hoy, nos encontramos insertos en una alianza, en que, a la mayoría de los militantes, y quienes eran nuestro electorado, no nos representa, en que nos hemos ido desdibujando y perdiendo nuestra identidad, y lo que es más trágico, somos parte de un gobierno que ha fracasado; que tiene un país, estancado en lo económico, con promesas incumplidas en salud, en educación, y el país ha detenido su desarrollo.

Nuestra Presidenta y hoy Candidata Presidencial Carolina Goic, precisó que cuando fue proclamada, su intención era ir a primarias, sobre la base de cambios, condiciones y un marco programático que hasta la fecha nunca se ha cumplió, fue enfática en que su postura no comulgaba con el camino propio como han tratado de caricaturizar interesadamente algunos sectores internos, pero que la permanencia en la Nueva Mayoría no puede ser a cualquier precio.

Competir en las primarias que nos exigían los socios de la Nueva Mayoría, era un escenario injusto para la DC, era la crónica de una muerte anunciada, en que no teníamos ninguna oportunidad de competir en igualdad de condiciones, eran todos contra la Democracia Cristiana, un suicidio.

Algunos en la Junta, querían la inmolación inmediata de la candidata presidencial para exhibir la cabeza…perdón, la derrota de Carolina Goic como un trofeo ante Guillier y así subirse al carro de la victoria, buscando asegurar su cupo electoral, cargos y prebendas, lo que fue rechazado mayoritariamente por la Junta; siendo la Diputada Yasna Provoste, una de las grandes derrotadas ya que ella era una de las que lideraba la opción de primarias. Lo que no esperaba nuestra Diputada, era que también la Junta, aprobara un voto político y que fue aprobado por 246 votos a favor y sólo 18 en contra, presentado por las mujeres DC, texto que prohíbe a militantes con antecedentes de violencia intrafamiliar postular a algún cargo público, por lo que el Diputado Ricardo Rincón, no podrá repostularse al congreso, situación que la Diputada jamás condenó, y que buscó bajarle el perfil.

Hoy existe un nuevo espacio político en el país, quisieron arrinconarnos, presionarnos con un ultimátum o vil chantaje para obligarnos a ir a unas primarias espurias, pero no nos doblegaron; que esto le sirva de lección a quienes lo tramaron, nuestra Presienta expresó con valentía, fuerza y claridad en la junta: “la soberbia no es buena consejera. Espero que nuestros socios lo entiendan, porque nadie tiene el triunfo asegurado. La Nueva Mayoría sin la Democracia Cristiana, no existe “, y yo agregaría a esto, que, sin los democratacristianos en la fórmula presidencial, la candidatura del senador por Antofagasta, parecerá más una mala imitación de la Unidad Popular, que el proyecto de la coalición de centroizquierda que derrotó al pinochetismo y ha gobernado y dado estabilidad a nuestro país, desde el retorno a la democracia.

 

 

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