Fútbol alemán: cuando los analgésico se consumen como si fueran golosinas

Investigaciones de la cadena de TV alemana ARD y de la red Correctiv indican que el consumo de analgésicos está muy extendido en la Bundesliga. El problema no es nuevo.

Neven Subotic ha recorrido mucho trecho en el mundillo del fútbol profesional. Nacido en 1988 en la antigua Yugoslavia, ha jugado en Alemania con el Maguncia, el Borussia Dortmund y el Colonia. Actualmente forma parte del club Unión Berlín. También ha jugado en Francia y ha participado en 36 partidos internacionales con el equipo de Serbia. El futbolista, de 31 años, ha disputado 400 encuentros profesionales. Se lo considera reflexivo e íntegro. Por eso, sus palabras pesan, cuando afirma: «Según lo que percibido en los últimos 14 años, el ibuprofeno se reparte como si se tratara de golosinas».

El uso de analgésicos está muy extendido en el fútbol alemán. Todavía. Ese es el resultado de un año de investigaciones de la cadena de TV ARD y la red investigativa Correctiv. El equipo conversó con más de 150 jugadores de la Bundesliga, futbolistas retirados, entrenadores, médicos, científicos y funcionarios sobre el consumo de estos fármacos. Uno de ellos es Neven Subotic, quien deja en claro que no se trata de unos pocos casos aislados. Los futbolistas profesionales toman píldoras con frecuencia aunque no sufran dolores agudos.

«Sin analgésicos, nada funcionaba»

Así lo relata Dani Schahin, exdelantero del Fortuna Düsseldorf, el Maguncia y el Friburgo. «En los últimos dos o tres años, nada funcionaba sin analgésicos», señala. Cuenta que tomaba tabletas también en forma «profiláctica», para descartar a priori la aparición de eventuales dolores. «Cuando uno está obligado a jugar, simplemente no es realista continuar sin analgésicos», afirma.

El problema llega a los niveles más profundos de las estructuras del fútbol alemán. En una encuesta no representativa realizada por el equipo investigador, un 79 por ciento de aproximadamente 1.100 jugadoras y jugadores amateurs consultados admitieron haber recurrido a analgésicos. Un 56 por ciento los toma incluso regularmente durante la temporada. Son cifras que «consternaron»al presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), Fritz Keller. A fin de cuentas, el deporte amateur está concebido «para mantener la salud y no para estropearla».

Los analgésicos no aumentan el rendimiento

Las declaraciones realizadas en 2017 por el exjugador de la selección Karlheinz Förster demuestran que el problema no es nuevo. «Antes era común tomar Voltarén cuando se sufrían lesiones leves, para poder jugar», dijo al periódico Bild, añadiendo que, sin tabletas, habría tenido que poner fin antes a su carrera. Pero ahora sufre las consecuencias. «En mi caso, se me desgastó el cartílago del tobillo. Hasta hoy lo siento. Desde la perspectiva actual, no tomaría tabletas para poder jugar. Les aconsejo a todos los jugadores curarse las lesiones».

Pero los que se toman el tiempo necesario son minoría. Cuanto antes esté un jugador listo para volver a la cancha tras una lesión, tanto mejor. Con frecuencia se alaba al equipo médico cuando la estrella del club puede volver a jugar a tiempo para un partido importante. «En el deporte de alto rendimiento, consideramos que solo es dopaje aquello que figura en la lista», dice el médico del equipo 1899 Hoffenheim, Thomas Frölich. Y los analgésicos comunes no aparecen en dicha lista. La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) sostiene: «La opinión general de nuestros expertos es que los analgésicos no incrementan el rendimiento».

En todo caso, los resultados de la investigación periodística son elocuentes e inquietantes, pero no sorprendentes. Diversas instancias del fútbol han hecho la vista gorda demasiado tiempo como para que su «consternación» parezca verosímil.

DW (er/jov)

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