Bonos de Carbono Azul

Por Luis P. Morales Vergara. Ingeniero, Magister en Ciencias Tecnología e Innovación

El gas dióxido de carbono (CO2) es causante del calentamiento global. Un problema que tiene origen en la actividad humana y agravado por permanencia del CO2 en la atmósfera. Al entrar en contacto con la superficie del mar, se transforma en ácido carbónico generando la acidificación de los océanos. Este es un problema global de suma actualidad y que plantea desafíos a nivel internacional.

Por su parte, el océano es el principal agente de creación del oxígeno que soporta la vida en el planeta (entre un 50 a 85% del oxígeno total) y los bosques de algas tienen la capacidad de capturar el 40% del dióxido de carbono producido por los humanos. Las algas neutralizan 4,91 megatoneladas de carbono de la atmósfera al año. Una hectárea de bosque de macroalga puede producir un beneficio de entre 64.400 a 147.100 dólares al año. Por lo mismo, los bosques vivos y protegidos tienen un potencial en el mundo de 500 mil millones de dólares al año.

Un bono de carbono azul es una nueva línea de investigación en Chile y el mundo en donde se ejecutan proyectos piloto cuyo objetivo es capturar el dióxido de carbono por parte de cultivos de macroalgas, de manera de ayudar naturalmente a los océanos a reducir los efectos del cambio climático. También, hay cruzadas ciudadanas como Bosques Azules, que a través de sus plataformas comunicacionales y actividades educacionales buscan la preservación de los bosques nativos con los ecosistemas que soportan. Algunos de los cuales aún quedan en Chile en las regiones del norte y la Patagonia.

Frente al desafío de combatir el calentamiento del planeta, el bono de carbono azul tiene el potencial de ser utilizado para la mitigación de las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) a través de un mecanismo internacional de mercado denominado créditos o bonos. Sumando alternativa a los ya presentes bonos verde que operan informando a Comisión para el Mercado Financiero (CMF) y conforme a las normas de la Regla “144-A” y de la Regulación “S” de la ley de valores de los Estados Unidos de América (U.S. Securities Act of 1933). Chile posee potencial en esta materia, debido a sus más de 4 mil kilómetros de costa y la Ley 20.925 que crea la bonificación para el repoblamiento y cultivo de algas. En contraste, hoy el estado de Chile, apuntan a comercializar materia prima al aumentar el esfuerzo de pesca con la renovación de equipos y elementos de explotación del recurso algas, sin considerar un criterio fundamental: no puedes cosechar lo que no has sembrado.

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