Tres comunas de la Región de Atacama enfrentan escenarios cruzados para el próximo ciclo municipal: Caldera se prepara para un recambio obligatorio ante el fin de la era González, Chañaral proyecta una dispersión de votos que puede ser clave en la centroderecha, mientras que Diego de Almagro asoma con un favoritismo oficialista difícil de romper.
El 29 de octubre de 2028 se desarrollarán las próximas elecciones municipales en todo el país. Aunque parezca que falta mucho tiempo, varios candidatos ya se preparan para competir por las alcaldías y los sillones de los concejos municipales.
Caldera: El desafío de suceder un legado
En la comuna de Caldera habrá, necesariamente, una nueva autoridad comunal. La actual alcaldesa, Brunilda González Ángel (PPD), completa su tercer periodo consecutivo al mando del municipio y la ley le impide otra repostulación. La vara que deja es sumamente alta: con votaciones históricas, transformó el territorio hasta convertirlo en lo que es hoy, la capital turística de Atacama, un logro reconocido de manera transversal. Su nombre es sinónimo de visión, valentía y gestión.
Ante este escenario, quienes han manifestado su intención de ocupar el sillón edilicio confían en estar a la altura de su legado. Para definir las opciones del sector, ya se evalúa la realización de primarias abiertas y vinculantes. El objetivo es consolidar una candidatura única que enfrente a la centroderecha, un sector que en Caldera —a diferencia del oficialismo— no enfrenta este problema de dispersión o pluralidad de nombres.
Chañaral: Movimientos estratégicos y nuevos liderazgos
En Chañaral las aguas también se están moviendo de cara al 2028. Un exalcalde ya trabaja activamente con el fin de disputarle el puesto al actual jefe comunal. En esta zona existe una lección clara del pasado: la presencia de dos candidatos de derecha suele traducirse en una derrota matemática para ese sector.
Por otro lado, en el espectro de la centroizquierda e izquierda asoman varios actores políticos con intenciones de liderar el destino comunal. Destaca el joven dirigente Diego Vargas, exconcejal que obtuvo la primera mayoría en la última elección, considerado una carta fuerte por su liderazgo, capacidad y poder de convocatoria. A él se suma la actual concejala Joice Tabilo Padilla, quien podría medirse en primarias, aunque mantiene abierta la opción de postular a un nuevo periodo en el concejo.
En cuanto a las concejalías, el panorama se renovará obligatoriamente. Ema Arnelo (PS) y Sebastián González (PC) cumplen su límite de periodos y dejarán sus puestos, lo que abre espacio a figuras emergentes del oficialismo, como el socialista Pedro Serrano Saavedra.
Diego de Almagro: El favoritismo de la continuidad
La realidad en Diego de Almagro es muy distinta. Al actual alcalde, Mario Araya Rojas (RN), todavía le queda la opción de una postulación más y, tras el sólido respaldo obtenido en los últimos comicios (4.450 votos, equivalentes al 58,28%), asoma como el gran favorito para la reelección. Sin embargo, su principal contendor para disputarle el cargo es el actual concejal Mauricio Rivera Carvajal (Frente Amplio).
Respecto al concejo municipal, las estrategias partidarias ya se definen: RN apuesta por mantener los cupos de su lista; el Partido Republicano pretende generar alianzas estratégicas para instalar, por primera vez, un concejal en la comuna —siendo una de sus principales cartas Julio Herrera Valdivia—; mientras que un alicaído Partido Socialista busca levantar candidaturas competitivas que le permitan asegurar presencia en el próximo cuerpo de concejales.








