Las directoras de Clínica Lipedema WAL Chile entregan recomendaciones para mantener una alimentación antiinflamatoria durante los meses más fríos y explican por qué este cuidado también es clave para quienes ya se sometieron a una cirugía con técnica WAL.
Santiago, julio de 2026.- Con la llegada del invierno cambian las rutinas y también la forma de alimentarse. Las bajas temperaturas, los días lluviosos y las reuniones familiares suelen aumentar el consumo de preparaciones más calóricas, como sopaipillas, masas fritas, pan y alimentos ricos en grasas o azúcares, mientras las ensaladas y verduras frescas pierden protagonismo en la mesa.
Sin embargo, para las personas que viven con lipedema estos cambios pueden tener un impacto importante. Si bien ningún alimento provoca o cura esta enfermedad, una alimentación rica en productos ultraprocesados y con mayor carga inflamatoria puede contribuir a intensificar síntomas como dolor, pesadez, inflamación y retención de líquidos.
El lipedema es una enfermedad crónica que provoca una acumulación anormal de tejido adiposo, principalmente en piernas y brazos, acompañada de dolor, inflamación y una mayor fragilidad de los tejidos. Por ello, la alimentación constituye una herramienta fundamental para complementar el tratamiento médico y mejorar la calidad de vida de las pacientes.
«La alimentación es uno de los pilares del tratamiento integral del lipedema. No buscamos imponer dietas restrictivas ni eliminar por completo los alimentos que más gustan en invierno, sino enseñar a las pacientes a elegir preparaciones que ayuden a disminuir la inflamación y que puedan mantenerse en el tiempo. Los cambios pequeños, pero constantes, tienen un impacto mucho mayor que las restricciones extremas», explica Ledda Pérez, kinesióloga, experta en lipedema y directora de Clínica Lipedema WAL Chile.
Más allá de las ensaladas: opciones calientes y antiinflamatorias
Aunque muchas personas asocian una alimentación saludable únicamente con ensaladas, durante el invierno existen múltiples preparaciones calientes que aportan nutrientes y ayudan a controlar la inflamación.
Entre las principales alternativas destacan las cremas de verduras elaboradas con zapallo, zanahoria o champiñones; caldos caseros ricos en vegetales; legumbres acompañadas de verduras; pescados ricos en Omega-3 como salmón, jurel y sardinas; además de especias como cúrcuma, jengibre, ajo, canela y romero, reconocidas por sus propiedades antiinflamatorias.
«La idea no es comer frío durante todo el invierno. Una crema de verduras preparada en casa puede ser incluso más beneficiosa que una ensalada, porque mantiene un alto aporte de fibra, vitaminas y antioxidantes, además de entregar mayor sensación de saciedad y confort durante los días de bajas temperaturas. Sin embargo, cada paciente puede responder de manera distinta a determinados alimentos, por lo que siempre es recomendable contar con una evaluación nutricional personalizada realizada por una nutricionista experta en lipedema», señala Pérez.
¿Y si llueve y quiero comer sopaipillas?
Las sopaipillas forman parte de una de las tradiciones más arraigadas del invierno chileno. Frente a este clásico, las especialistas hacen un llamado a evitar las prohibiciones absolutas y promover decisiones equilibradas.
«El tratamiento del lipedema no se basa en prohibiciones. Si una paciente quiere compartir unas sopaipillas un día de lluvia, puede hacerlo sin culpa. Lo importante es que sea una excepción y no un hábito frecuente. Lo que realmente influye en la inflamación son las decisiones que tomamos todos los días, no un alimento aislado», explica la doctora María Elsa Calderón, cirujana plástica y directora de Clínica Lipedema WAL Chile.
Las especialistas recomiendan algunas alternativas que permiten satisfacer el antojo sin aumentar innecesariamente la carga inflamatoria de la dieta:
- Sopaipillas de zapallo preparadas al horno o en freidora de aire.
- Crema de zapallo con cúrcuma y jengibre.
- Pan integral o de masa madre acompañado de palta, ricota o hummus.
- Tortillas de verduras cocinadas al horno.
- Garbanzos tostados con especias.
- Bastones de verduras asadas con kéfir sin aditivos y hierbas.
- Castañas cocidas o al horno, en porciones moderadas.
- Infusiones calientes acompañadas de frutos secos.
«Muchas veces el cuerpo busca alimentos calientes y reconfortantes más que alimentos fritos. Existen preparaciones igual de sabrosas que permiten disfrutar del invierno sin favorecer la inflamación propia del lipedema. De todos modos, la tolerancia a algunos alimentos puede variar entre pacientes, por lo que siempre es recomendable recibir orientación de un profesional de la nutrición con experiencia en lipedema», agrega Ledda Pérez.
La alimentación también es clave después de una cirugía WAL
Las especialistas enfatizan que este cuidado adquiere aún mayor relevancia para quienes ya fueron sometidas a una cirugía mediante la técnica WAL (Water-Assisted Liposuction), procedimiento que permite remover de manera selectiva el tejido adiposo afectado por el lipedema y que hoy es considerado uno de los tratamientos quirúrgicos más efectivos para esta enfermedad.
«La cirugía WAL marca un antes y un después para muchas pacientes porque disminuye significativamente el dolor, mejora la movilidad y devuelve calidad de vida. Sin embargo, es importante comprender que la cirugía no reemplaza los hábitos saludables. Para mantener sus beneficios en el tiempo es fundamental acompañarla de una alimentación antiinflamatoria, actividad física, terapia descongestiva cuando está indicada y controles médicos periódicos», explica la doctora María Elsa Calderón.
Por su parte, Ledda Pérez agrega que el proceso de recuperación también depende de los hábitos que la paciente mantenga tras la intervención.
«Después de una cirugía WAL el organismo continúa adaptándose durante varios meses. Una alimentación rica en proteínas de buena calidad, verduras, frutas bajas en índice glicémico, grasas saludables y alimentos antiinflamatorios favorece la cicatrización, ayuda a controlar el edema postoperatorio y contribuye a mantener los resultados obtenidos. La cirugía es una herramienta muy poderosa, pero forma parte de un tratamiento integral que continúa mucho después del pabellón. Para definir el plan alimentario más adecuado es fundamental hacerlo junto a una nutricionista experta en lipedema, considerando las necesidades y tolerancia de cada paciente.»
Un tratamiento que continúa todos los días
Las especialistas coinciden en que el éxito del tratamiento del lipedema no depende de una única intervención, sino de la combinación de distintas estrategias que permitan controlar la progresión de la enfermedad.
«La alimentación, el movimiento, la kinesioterapia especializada, el uso de prendas de compresión cuando corresponde y el seguimiento profesional forman parte del mismo tratamiento. La cirugía WAL ofrece una oportunidad para recuperar funcionalidad y calidad de vida, pero son los hábitos diarios los que ayudan a conservar esos beneficios a largo plazo», concluye la doctora María Elsa Calderón.
En este invierno, el mensaje de las especialistas es claro: disfrutar de los sabores de la temporada es posible, siempre que las elecciones alimentarias privilegien el equilibrio por sobre las restricciones y contribuyan a disminuir la inflamación característica del lipedema. No obstante, como la respuesta a algunos alimentos puede variar entre pacientes, la recomendación es siempre realizar una evaluación nutricional personalizada y seguir las indicaciones de una nutricionista con experiencia en lipedema, para adaptar la alimentación a las necesidades de cada persona.
Para más información sobre Lipedema ingresa a https://www.instagram.com/clinicalipedemawalchile/?hl=es










