Señor Director:
En lo que va de 2026, trece personas han muerto trabajando en la minería chilena; siete de ellas, en solo tres semanas. Lamentamos profundamente estas pérdidas y acompañamos a sus familias y comunidades.
Las causas aún se investigan, pero como médicos del trabajo sabemos que estas muertes son evitables. La primera responsabilidad es del empleador: controlar los riesgos críticos, verificar que los controles funcionen y no exigir tareas inseguras, en especial a contratistas.
Pero la prevención es tarea de todos. El autocuidado y el cuidado mutuo son fundamentales, y todo trabajador debe poder detener una tarea o reportar un riesgo sin temor. Comités paritarios y sindicatos necesitan respaldo para investigar y levantar riesgos a tiempo, y los organismos administradores de la Ley 16.744 (Mutuales e ISL) deben reforzar su asesoría técnica a toda empresa, sin importar su tamaño, con especial atención a la pequeña minería y la artesanal, que concentran la mitad de las víctimas. El Estado tampoco puede quedar al margen: Antofagasta tiene sólo nueve fiscalizadores de SERNAGEOMIN para cerca de 1.700 instalaciones mineras.
Ninguna meta productiva justifica una muerte en el trabajo.
Dr. José Ignacio Méndez Campos
Presidente Sociedad Chilena de Medicina del Trabajo (SOCHMET)







