Queratopigmentación: el “tatuaje corneal” que mejora la apariencia del ojo blanco

En la actualidad, existe una técnica oftalmológica poco conocida en Chile, que permite mejorar la apariencia de un ojo con opacidad ocular parcial o total, favoreciendo la reinserción social de los pacientes y su bienestar emocional.

La queratopigmentación, conocida popularmente como “tatuaje corneal”, es una técnica oftalmológica que posibilita pigmentar la córnea en casos de opacidad ocular severa, brindando una apariencia similar al ojo sano y mejorando de forma significativa la calidad de vida de los pacientes.

Este procedimiento está orientado, principalmente, a personas que presentan leucoma, una opacidad blanquecina de la córnea, que puede originarse por múltiples causas, como cicatrices postquirúrgicas, traumatismos, infecciones virales como herpes, o patologías congénitas. En muchos de estos casos, el ojo ya no tiene visión, pero el impacto estético y psicológico puede ser profundo.

¿En qué consiste la queratopigmentación?

La Dra. Valentina Berríos, de Clínica Oftalmológica Providencia (COP), explica que esta técnica consiste en impregnar tintas especiales en el espesor de la córnea mediante microagujas, utilizando como referencia el color del ojo sano del paciente. Para ello, se emplea un instrumento llamado dermógrafo -similar al utilizado en procedimientos dermatológicos- y pigmentos específicamente diseñados para uso corneal, lo que reduce el riesgo de reacciones adversas.

Agrega que el procedimiento tiene una duración aproximada de 30 a 40 minutos; se realiza bajo anestesia local, con sedación leve en presencia de un anestesiólogo; y que no se considera doloroso. Durante la intervención, el especialista compara constantemente el color del ojo tratado con el ojo colateral, buscando el resultado más natural posible.

Tres usos, una sola finalidad terapéutica

La oftalmóloga de COP señala que, en términos generales, la queratopigmentación puede aplicarse en tres escenarios distintos. El primero de ellos es el únicamente estético, que apunta a cambiar el color de un ojo sano, una práctica que en Chile no está regulada y genera importantes reparos médicos, estando prohibida en algunos países como Brasil.

Añade que el segundo uso está destinado a pacientes que tienen visión, pero que presentan defectos en el iris, que provocan entrada excesiva de luz, fotosensibilidad y distorsión visual. En estos casos, la pigmentación actúa como una “cortina” que mejora la funcionalidad del ojo.

Finalmente, comenta que el tercer caso es el terapéutico puro, destinado a ojos completamente ciegos con opacidad corneal, donde el objetivo es mejorar la apariencia ocular y el bienestar psicológico del paciente.

Un impacto que va más allá de lo estético

La Dra. Valentina Berríos sostiene que “los beneficios de esta intervención no se limitan al plano físico. En muchos casos, los pacientes experimentan un cambio profundo en su autoestima, seguridad personal y vida social. Personas que evitaban salir de sus casas, usar transporte público o participar en reuniones sociales, logran retomar actividades cotidianas tras la cirugía”, declara.

Uno de los casos emblemáticos es el de una paciente con catarata congénita que nunca tuvo visión en uno de sus ojos. Tras múltiples cirugías fallidas y el uso prolongado de lentes de contacto cosméticos -que terminaron siendo incompatibles con la anatomía de su ojo-, la queratopigmentación se convirtió en la única alternativa viable.

La propia paciente, de 56 años, señala: “no tenía convivencia social…no podía andar con el ojo así, esto me impedía trabajar y comunicarme…me faltaba una parte de mi cuerpo, no tenía como salir de eso”. Agrega que, tras esta última cirugía, pudo dejar atrás años de aislamiento y vergüenza por su apariencia.

Recuperación y posibles riesgos

El postoperatorio de esta intervención es relativamente sencillo. El paciente sale del quirófano con un parche ocular que se retira a las 24 horas. Durante los primeros días puede haber sensibilidad ocular, por lo que se indican gotas antibióticas y antiinflamatorias, además de antivirales en algunos casos, como medida preventiva. A la semana, la mayoría de los pacientes puede retomar su vida normal.

Como en toda cirugía, existen riesgos, siendo la infección la principal complicación posible. Sin embargo, al tratarse de una cirugía de superficie ocular, las complicaciones graves son poco frecuentes y, en general, manejables. En algunos casos, puede ser necesario realizar un retoque de color semanas después para ajustar la tonalidad final.

Una técnica especializada y aún poco extendida

En Chile, son muy pocos los oftalmólogos con formación específica en queratopigmentación, siendo uno de ellos la Dra. Valentina Berríos, ya que se requiere subespecialización en córnea y entrenamiento en el manejo de pigmentos y técnicas de micropigmentación ocular. Es importante que este procedimiento sea realizado por médicos especialistas y no en centros no clínicos o por parte de personas no calificadas, dados los riesgos que ello conlleva, concluye la profesional de COP.

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