Con el objetivo de fortalecer su desempeño en escenarios de baja visibilidad, personal de la Brigada Motorizada N.o 4 “Rancagua” desarrolló un ejercicio en terreno orientado a la ejecución de técnicas y procedimientos propios del combate nocturno, contribuyendo al mantenimiento del estándar operativo de sus unidades.
La instancia reunió a oficiales, suboficiales, soldados de tropa profesional y soldados conscriptos, quienes participaron en un entrenamiento diseñado especialmente para optimizar su desempeño en condiciones donde la oscuridad incrementa los niveles de complejidad operativa. En este tipo de ambiente, factores como la coordinación, el autocontrol y la precisión de las maniobras resultan determinantes.
Durante la actividad, los integrantes de la Brigada realizaron prácticas con visores nocturnos, tiro de combate, navegación terrestre, desplazamientos tácticos y técnicas de combate cercano, integrando diversas habilidades en la consecución del objetivo
En ese contexto, el Comandante del Batallón de Infantería Motorizado N.o 4 “Rancagua”, Mayor Javier Quilhot U., indicó que se adoptaron medidas específicas para favorecer la adaptación a este tipo de escenarios. “Se invirtió el ciclo habitual, permitiendo que los integrantes de la unidad se habitúen a desenvolverse en la noche. Aquí se eleva el desempeño individual y colectivo, especialmente en situaciones donde la iniciativa, la disciplina y la confianza resultan fundamentales”, puntualizó.
El Cabo Víctor Parraguez I., que participó en este entrenamiento, explicó que “el ejercicio representó un desafío del cual se pueden extraer numerosas lecciones. Operar de este modo no es simplemente una extensión de la jornada diurna, sino un entorno táctico completamente distinto que redefine el liderazgo en el terreno”.
Asimismo, enfatizó lo clave que resulta la preparación integral de cada uno. “La superioridad en el combate nocturno no reside únicamente en la posesión de tecnología de punta, sino en la capacidad psicológica y técnica de convertir la oscuridad en un aliado propio y un enemigo para el oponente. Para un Comandante de Escuadra, dominar este entorno permite alcanzar una ventaja táctica asimétrica, donde la incertidumbre del adversario se transforma en libertad de acción”, añadió.
Igualmente, el Soldado Conscripto Javier Madrid T. destacó las destrezas reforzadas en esta ocasión. “Estos periodos de instrucción y entrenamiento son la oportunidad perfecta donde se forja el carácter y se refuerzan las competencias técnicas, transformando la incertidumbre de la noche en una ventaja táctica decisiva sobre el adversario”, sostuvo.
Estos entrenamientos en escenarios complejos permiten consolidar las competencias de los efectivos y optimizar las respuestas hacia amenazas de diversa índole.
Fuente:Dirección de Comunicaciones Estratégicas del Ejército.








