La brecha entre la imagen y la realidad: Las contradicciones de la gestión en la Municipalidad de Copiapó

Mientras la administración despliega una intensa estrategia comunicacional centrada en la figura del alcalde, los problemas administrativos, la parálisis en la inversión y la precarización laboral revelan una realidad diametralmente opuesta al relato institucional.

Un antiguo refrán popular nos recuerda que “no todo lo que brilla es oro”. Este dicho parece ajustarse con precisión a la actual administración de la Municipalidad de Copiapó, cuya unidad de comunicaciones satura las redes sociales con imágenes del alcalde en terreno, proyectando una “omnipresencia” de la máxima autoridad comunal que choca frontalmente con el día a día institucional.

Al evaluar el balance de gestión, resulta inevitable recordar la fallida entrega de cajas de alimentos —suspendida hace un año tras las observaciones de la Contraloría por irregularidades en el proceso licitatorio— y la alarmante escasez de obras concretas: tras 21 meses de administración, el avance en infraestructura es prácticamente inexistente.

En el ámbito laboral, la situación es crítica. La no renovación de contratos de más de 200 prestadores de servicios a finales de junio, bajo el argumento de una supuesta falta de fondos, ha desmantelado unidades esenciales. Centros comunitarios como los de Paipote y El Palomar operan hoy bajo mínimos, con solo un director y un auxiliar; un panorama similar enfrenta la Oficina del Adulto Mayor, que pretende atender a más de 150 clubes comunales con una dotación precarizada. “¿Qué trabajo van a poder realizar?”, cuestionó una funcionaria exonerada, reflejando la incertidumbre de un equipo que se siente sobrepasado.

La tensión alcanzó su punto máximo esta semana, tras exigirle a los trabajadores a honorarios la firma de contratos mensuales para validar sus boletas de servicios, contraviniendo la expectativa de estabilidad que muchos mantenían. “Nos han comunicado que los contratos serán mensuales. No tenemos seguridad alguna sobre nuestra continuidad”, confesó un funcionario, quien solicitó reserva de identidad ante el temor a represalias.

Resulta, cuanto menos, paradójico: mientras el municipio argumenta una crisis presupuestaria para justificar recortes y despidos, se anuncia con despliegue publicitario la Fiesta Costumbrista de San Fernando, la cual contará con una significativa inversión de recursos municipales. Esta contradicción entre el discurso de austeridad y la priorización de eventos vuelve a poner en tela de juicio la coherencia y los criterios de gestión de la capital regional.

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