Banca Ética: Un aliado para las fundaciones y ONGs

Por Gerardo Wijnant, Subgerente de Impacto en Doble Impacto/ Banca Ética

En el contexto de la pandemia un grupo no menor de chilenos se ha visto afectado económicamente. De hecho, el Banco Mundial ha informado que 2,3 millones de personas pertenecientes a la llamada clase media han caído al grupo de la vulnerabilidad, es decir, la desigualdad en nuestro país se ha acentuado.

Entonces, entendemos que las organizaciones sin fines de lucro son clave a la hora de evitar que las brechas sigan aumentando. En este grupo se encuentran las fundaciones, que son vitales a la hora de convertirse en una luz de esperanza para muchísimas personas, comunidades y grupos vulnerables, y, también para aquellos excluidos en razón de sus capacidades diferentes. Estas organizaciones aportan a una sociedad sana y a una economía a escala humana, resolviendo problemas que les afectan y logrando la necesaria inclusión social.

Al igual que muchas otras entidades, las fundaciones han debido hacer frente a la compleja situación económica y social producto de la pandemia, aumentando en muchos casos la cantidad de gente que requiere de sus servicios y, a la vez, viendo cómo disminuyen sus ingresos y sus capacidades para enfrentar tantas necesidades.

Como Banca Ética entendemos el rol que juegan estas organizaciones y por ello hemos priorizado gestionar financiamiento para que, independiente del contexto, puedan resolver situaciones complejas como los desfases de caja que se producen en relación con las  fechas efectivas de obtención de recursos, el capital de trabajo o las inversiones.

A modo de ejemplo, desde Fundación Sonrisas, Raúl Valdivia se ha referido al apoyo recibido en el contexto de la pandemia. “Hemos visto proyectos caídos, flujos que no llegan, socios que han aportado menos. Entonces, el apoyo de Banca Ética ha servido para continuar operaciones, sin bajar sueldos ni desvincular a nadie. Nos ha permitido tener proyectos vigentes. Las fundaciones están expuestas al ciclo económico y Banca Ética ha sido un aliado y buen acompañante. Hay un proceso muy humano”.

Un caso similar es el de Fundación Cristo Vive que, como menciona Ignacio Rosselot, su vicepresidente, frecuentemente deben dar continuidad a programas de un año a otro, sin haber recibido los recursos correspondientes. “El déficit de caja que esto genera, hace que se llegue a un momento en que se hace insostenible.

Pero más allá de lo que refieren los responsables de las organizaciones con las que nos vinculamos, la manera en cómo se financian forma parte de su cadena de valor y, podemos decir, que muchas organizaciones sin fines de lucro se sienten identificadas con los objetivos que perseguimos como una entidad que promueve las finanzas sostenibles.

De esa manera, y sea cual sea la necesidad de las instituciones, el equipo de Banca Ética ha entendido la importancia de que sigan funcionando. Porque es posible compatibilizar financiamientos del Estado con modelos que incorporen el esquema de deuda sustentable como una herramienta que les permita crecer y consolidar su trabajo.

Estas organizaciones contribuyen a un cambio profundo en lo humano y social, en que prima el respeto a las personas y su dignidad. Desde ese lugar, impactan en un desarrollo sostenible integral. Este anhelo sólo se logrará si se les protege y acompaña en primer lugar. No queremos perder ese orden de prioridad.

Banca Ética: www.dobleimpacto.cl

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