El camino STEAM que empezamos con TINTA

Por Glenda González Espinoza, directora del proyecto TINTA

Hace más de siete años, un grupo de académicos de las facultades de Humanidades, Ingeniería y Ciencias de la Universidad de Atacama nos propusimos impulsar en nuestra región la enseñanza basada en la metodología STEM. Habíamos conocido experiencias de universidades del norte, centro y sur del país, como la Universidad Católica del Norte y la Pontificia Universidad Católica, que reciben a estudiantes escolares en sus aulas con programas de desarrollo de talentos académicos. Estas iniciativas integran ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas para que niños, niñas y jóvenes resuelvan de forma práctica problemas de su entorno.

En ese contexto, junto a la académica Leticia Campos, diseñamos un proyecto STEM que suma las artes a este enfoque, dando origen a la metodología STEAM+A. Lo llamamos TINTA, sigla de Talleres Integrales de Niños y Niñas con Talentos Académicos, y lo presentamos al Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo del Gobierno Regional de Atacama. En 2024 nos adjudicamos el financiamiento para iniciar el trabajo en 2025.

Fue un momento emocionante, para nosotros y para los niños y niñas de quinto básico de escuelas públicas de Copiapó dependientes del Servicio Local de Educación Pública (SLEP). Para llegar a ellos, primero analizamos datos como los resultados SIMCE, entre otros indicadores, y luego aplicamos un test de innovación y creatividad aplicado por una psicóloga, que nos permitió detectar talentos académicos. Y los encontramos. Así, comprometimos a 30 estudiantes de las escuelas Vicente Sepúlveda, Pedro León Gallo, Las Brisas y Manso de Velasco, junto a sus profesores, directivos y familias, para vivir juntos esta aventura del conocimiento.

En agosto de 2025, durante el segundo semestre, comenzamos con los primeros talleres. Cada sábado, las y los estudiantes llegan a su escuela, desde donde un bus los traslada a la universidad. Trabajamos con dos talleres en paralelo, en grupos de 15 reciben su colación, porque el aprendizaje es muy exigente: experimentan y construyen prototipos, es decir, trabajos prácticos con base científica o técnica que les permiten poner a prueba las soluciones que idean para los problemas de su territorio

TINTA se desarrolla en tres años y culmina en 2028. Hoy trabajamos con la generación 2026, y el próximo año se sumará un nuevo grupo de 30 estudiantes de quinto básico, hasta completar 90 estudiantes seleccionados, mientras quienes ya participan avanzan hacia niveles de mayor complejidad. Nuestro anhelo es acompañarlos hasta que egresen de la enseñanza básica, y ya trabajamos con ese propósito.

Pero TINTA no se limita a los estudiantes seleccionados. El proyecto también capacita en metodología STEAM a los profesores de matemáticas, tecnología, artes y ciencias de las escuelas participantes, para que puedan llevar esta forma de enseñar al resto de sus cursos y así ampliar su impacto en el sistema escolar.

Los sueños son muchos. Aspiramos a que TINTA sea la semilla de una academia o un centro STEAM en Atacama, que fortalezca la enseñanza científica en la etapa escolar y permita que estos talentos florezcan.

Síguenos en facebook

Comparte

Facebook
Twitter
WhatsApp
error: Contenido protegido!!!
A %d blogueros les gusta esto: